TACNA SACUDIDA POR PRESUNTO ESQUEMA FINANCIERO QUE HABRÍA DEJADO MILLONARIAS PÉRDIDAS
Una vez más, la ambición, la desesperación económica y la falta de control habrían abierto la puerta a un nuevo escándalo financiero en Tacna. El caso de “Oscar Kapital” hoy mantiene en vilo a decenas de familias que exigen recuperar el dinero que confiaron a un negocio que prometía ganancias extraordinarias, pero que ahora es investigado por presuntos delitos de estafa agravada, organización criminal y lavado de activos.
Según la denuncia presentada por el abogado Alex Choquecahua, la presunta deuda superaría el millón de soles. Sin embargo, más allá de las cifras, lo verdaderamente alarmante es cómo muchas personas habrían caído en la ilusión de creer que el dinero podía multiplicarse mágicamente con intereses de hasta 70% anual.
Porque hay algo que la ciudadanía debe entender: el dinero no crece en los árboles.
Ningún negocio serio, legal y sostenible ofrece ganancias exageradas sin riesgos. Y cuando alguien promete dinero fácil, rápido y seguro, lo mínimo que corresponde es desconfiar. La historia económica del Perú y del mundo está llena de casos similares donde al final los únicos perjudicados son los ciudadanos comunes que entregan los ahorros de toda su vida.
Lo más preocupante es que, según se informó, la SBS ya había advertido sobre este presunto sistema informal de captación de dinero e incluso habría clausurado las oficinas de Oscar Capital en Tacna. Es decir, las alertas existían. Sin embargo, muchos decidieron ignorarlas atraídos por la promesa de rentabilidad fácil.
Hoy aparecen más presuntos afectados denunciando que no recibieron la devolución de su dinero, mientras crece la indignación porque el principal implicado habría salido del país el pasado 8 de mayo.
Este caso no solo debe servir para determinar responsabilidades penales, sino también para abrir un debate serio sobre la educación financiera en la región. Porque mientras algunos venden sueños de riqueza instantánea, otros terminan perdiendo sus ahorros, endeudándose o poniendo en riesgo el futuro de sus familias.
Tacna no necesita vendedores de ilusiones. Tacna necesita inversión real, trabajo honesto y autoridades que fiscalicen antes de que los ciudadanos terminen atrapados en otro escándalo que pudo evitarse.
