Redacción Tacna.-
Mientras algunos sectores pretenden hacer creer que «Quebrada Honda «pertenece históricamente a Moquegua, una revisión de la documentación oficial del Estado peruano abre una pregunta que hasta hoy nadie ha respondido con claridad:
¿En qué ley se transfirió oficialmente Quebrada Honda de Tacna a Moquegua?
Hasta el momento, no se ha identificado una norma con rango de ley que disponga dicho cambio.
Y ese detalle cambia completamente el enfoque del debate.
LA HISTORIA NO EMPEZÓ EN EL 2026
El conflicto que hoy enfrenta a Tacna y Moquegua no nació con la reciente ley sobre el saneamiento de límites de la provincia Jorge Basadre.
La historia territorial del sur del Perú demuestra que el distrito de Ilabaya y, posteriormente, la provincia Jorge Basadre, fueron creados como parte de la jurisdicción de Tacna.
Durante décadas, el Estado peruano reconoció esa organización territorial.
Las autoridades fueron elegidas por Tacna.
Los presupuestos llegaron desde Tacna.
La representación política fue ejercida por Tacna.
Entonces surge una pregunta inevitable:
Si Quebrada Honda siempre fue de Moquegua, ¿por qué nunca existió una ley que corrigiera esa supuesta situación?
EL DOCUMENTO QUE NADIE EXHIBE
En los últimos días abundan declaraciones políticas.
Hay marchas.
Hay comunicados.
Hay discursos.
Pero hasta ahora nadie ha mostrado públicamente una ley nacional que establezca que «Quebrada Honda» dejó de pertenecer a Tacna para incorporarse legalmente a Moquegua.
Porque administrar un territorio no equivale necesariamente a ser su propietario desde el punto de vista jurídico.
La historia del Perú registra numerosos casos donde instituciones públicas prestaron servicios o ejercieron funciones en zonas con límites aún pendientes de definición. Esa realidad administrativa, por sí sola, no constituye una modificación legal de los límites.
¿SANEAMIENTO O MODIFICACIÓN?
El centro del debate tampoco debería ser político.
La legislación peruana sobre demarcación territorial señala que un proceso de saneamiento tiene como finalidad precisar y formalizar límites existentes, no crear nuevos límites ni alterar los ya establecidos.
Si ese principio se mantiene, la pregunta de fondo es otra:
¿La reciente norma únicamente precisa un límite histórico o, en la práctica, modifica la delimitación entre Tacna y Moquegua?
Esa respuesta no la darán los discursos políticos, sino los documentos técnicos y jurídicos.
LOS MAPAS HABLARÁN
Si existe un tema que debe resolverse con evidencia, es este.
Las leyes de creación de distritos y provincias, las memorias descriptivas, las cartas oficiales del Instituto Geográfico Nacional y los expedientes técnicos de la demarcación territorial serán las piezas clave para determinar cuál ha sido históricamente la línea limítrofe.
Las emociones pueden movilizar a una población.
Pero los límites territoriales los definen las normas y la documentación oficial.
MÁS ALLÁ DEL MAPA
No es un secreto que detrás de esta controversia existen intereses vinculados a la administración del territorio, la planificación de obras públicas, los recursos naturales y la distribución de ingresos derivados de la actividad económica.
Por eso el conflicto ha dejado de ser únicamente cartográfico para convertirse también en un asunto de enorme importancia política y económica para ambas regiones.
LA PREGUNTA QUE EL GOBIERNO DEBE RESPONDER
Si el Estado sostiene que la reciente norma no modifica los límites regionales, corresponde que publique y explique, con absoluta transparencia, los estudios técnicos, mapas oficiales y memorias descriptivas que sustentan esa afirmación.
Y si algún sector sostiene lo contrario, también deberá presentar la documentación legal que respalde su posición.
En un Estado de derecho, los límites territoriales no pueden definirse por consignas, sino por pruebas.
EDITORIAL
En Visión Macrosur creemos que Tacna tiene el derecho de defender su integridad territorial con firmeza, pero esa defensa debe descansar en documentos, leyes y evidencia técnica. Solo así será posible sostener una posición sólida ante cualquier instancia del Estado.
La historia no se reescribe con discursos. Se demuestra con archivos, mapas y normas. Y si alguien afirma que Quebrada Honda nunca fue de Tacna, corresponde preguntarle, con la misma firmeza: ¿dónde está la ley que así lo establece?
