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Bolivia: Cayó el favorito de la ultra derecha y la división de la izquierda selló la derrota

Visión Macrosur | Análisis – 18 de agosto de 2025

Las elecciones en Bolivia dejaron una sorpresa mayúscula: el favorito de la ultra derecha, Samuel Doria Medina, quedó fuera de carrera pese a las encuestas que lo colocaban como ganador. Al mismo tiempo, la fragmentación de la izquierda, entre el oficialismo de Arce, el liderazgo desgastado de Evo Morales y la juventud de Andrónico Rodríguez, terminó diluyendo las fuerzas progresistas y abriendo paso a un escenario inédito: un balotaje entre dos candidatos de derecha.


El favorito que se desplomó

Samuel Doria Medina llegó a la elección como el aspirante mejor posicionado en los sondeos. Sin embargo, su resultado fue decepcionante: apenas un 20 % de los votos, quedando en tercer lugar y sin opciones de disputar la segunda vuelta. Este desplome reflejó no solo el desgaste de su figura, sino también el rechazo de sectores populares que no vieron en él una verdadera alternativa de cambio.


Una izquierda fracturada

La izquierda boliviana, históricamente dominante con el MAS, llegó a la elección rota en tres pedazos:

  • Luis Arce, debilitado por la crisis económica, perdió base electoral.

  • Evo Morales, fuera de la contienda, llamó a boicotear el proceso y promovió el voto nulo.

  • Andrónico Rodríguez, joven dirigente, apenas alcanzó un 8 % de apoyo.

Esta división no solo desmovilizó al electorado progresista, sino que se convirtió en el factor decisivo que permitió la derrota frente a la derecha. La falta de unidad fue letal para un movimiento que durante casi dos décadas había sabido ganar contra todos los pronósticos.


El nuevo mapa político

Los resultados dejaron como ganadores al centrista Rodrigo Paz Pereira (32 %) y al conservador Jorge “Tuto” Quiroga (27 %), quienes disputarán la presidencia en segunda vuelta. Con la izquierda fragmentada y sin posibilidades reales de recomponerse en pocas semanas, Bolivia se encamina a elegir, por primera vez en 20 años, entre dos opciones de derecha.


Conclusión: una derrota que nace desde adentro

Lo ocurrido en Bolivia demuestra que la división interna puede más que cualquier adversario externo. El MAS y sus aliados, en lugar de construir un frente común, se dedicaron a disputas intestinas que terminaron por entregar el poder a sus rivales.

El derrumbe del favorito de la derecha, Doria Medina, podría haber abierto una ventana de oportunidad para la izquierda; sin embargo, su incapacidad de unirse fue la estocada final.

Bolivia inicia así una nueva etapa, marcada por el fin de la hegemonía progresista y la consolidación de una derecha que supo capitalizar la fragmentación ajena.

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