La reciente elección congresal en Tacna vuelve a encender el debate sobre el sistema electoral peruano. La virtual elección de Svieta Valia Fernandez Gonzalez con apenas 3,662 votos preferenciales ha generado sorpresa, cuestionamientos y una fuerte discusión ciudadana en redes sociales.
¿CÓMO ES POSIBLE QUE UNA CANDIDATA CON ESA CANTIDAD DE VOTOS LOGRE UNA CURUL, MIENTRAS OTROS POSTULANTES CON MAYOR RESPALDO POPULAR QUEDARON FUERA?
La respuesta está en el polémico sistema de “cifra repartidora”, mecanismo electoral que primero beneficia al partido político y después define qué candidatos ingresan al Congreso.
En otras palabras, en el Perú no necesariamente gana el candidato más votado, sino el que pertenece al partido mejor ubicado en el reparto de escaños.
Especialistas recuerdan que el voto preferencial no garantiza el ingreso automático al Parlamento. Si el partido no alcanza representación suficiente o no supera la valla electoral, el candidato puede quedar eliminado aun teniendo miles de votos más que otros competidores.
Y eso es precisamente lo que habría ocurrido en Tacna.
Mientras algunos postulantes obtuvieron una votación individual superior, sus organizaciones políticas no consiguieron los números necesarios para acceder a una curul congresal.
El caso de Svieta Valia Fernández podría convertirse en una de las elecciones parlamentarias con menor votación preferencial en la historia reciente de Tacna, aunque todavía no existe una confirmación oficial histórica comparativa.
Sin embargo, el hecho ya abrió un profundo debate político:
- ¿Realmente el pueblo elige directamente a sus congresistas?
- ¿La cifra repartida termina distorsionando la voluntad popular?
- ¿Es justo que un candidato con más votos quede fuera y otro con menos votos ingrese?
Para muchos ciudadanos tacneños, este escenario refleja una grave crisis de representación política y una creciente desconexión entre el elector y el sistema democrático.
Mientras tanto, la futura congresista tendrá ahora el gran reto de demostrar que los 3,595 votos obtenidos sí pueden traducirse en trabajo, fiscalización y verdadera defensa de los intereses de Tacna.
Porque una cosa es llegar al Congreso… y otra muy distinta es representar realmente al pueblo.
