¿Quién cuida a los ciudadanos cuando los guardianes de la ley se convierten en delincuentes?
La indignación cruza fronteras. Dos agentes de la Policía Nacional del Perú (PNP) fueron capturados en Chile mientras trasladaban un cargamento de droga. Este hecho vergonzoso no solo daña la imagen institucional de la PNP, sino que pone sobre la mesa una verdad incómoda: dentro de las filas policiales existen sujetos que en lugar de protegernos, pactan con el crimen organizado.
Resulta inconcebible que personas formadas y remuneradas por el Estado para combatir la delincuencia se conviertan en parte de la cadena del narcotráfico. La sociedad peruana se pregunta con justa razón: ¿qué tan infiltrada está la PNP por organizaciones criminales? ¿Quiénes supervisan a estos “uniformados” que terminan actuando como mulas al servicio de las mafias?
Este no es un caso aislado. Cada año se descubren policías involucrados en extorsión, cobro de cupos, protección a bandas delincuenciales e, incluso, en asesinatos por encargo. La institución parece más preocupada en blindar a sus “hermanos de uniforme” que en depurar sus filas con una verdadera política de control y sanción ejemplar.
La captura en Chile debería ser un punto de quiebre. No se puede permitir que quienes deberían ser referentes de orden se conviertan en vergüenza internacional. La confianza ciudadana en la Policía está en uno de sus niveles más bajos y, con hechos como este, difícilmente se podrá recuperar.
Desde VISION MACROSUR exigimos:
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Una depuración inmediata y real en las filas policiales.
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Cero tolerancia a la corrupción en la PNP.
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Que se publiquen los nombres y sanciones de todos los efectivos involucrados en delitos.
Basta de discursos vacíos. Si la Policía no limpia su propia casa, seguirá siendo vista no como protectora del pueblo, sino como cómplice de la delincuencia.
