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Tacna salió a una sola voz: «No a Challapalca y Más Seguridad para Tacna»

En una muestra de unidad y fuerza, el corazón de Tacna latió al unísono el 30 de octubre, cuando miles de personas tomaron el Paseo Cívico en un acto de dignidad y defensa de su tierra. Hombres, mujeres, jóvenes y ancianos se congregaron con un solo mensaje: “¡No a Challapalca, más seguridad para Tacna!”.

Desde las 10 de la mañana, la población unida llego al centro de la ciudad, que se tiñó de pancartas y banderas, donde cada consigna era un grito de rechazo a la posibilidad de la ampliaciòn que la cárcel de Challapalca continuará, poniendo en riesgo la paz de sus hogares. Las familias, los comerciantes, y estudiantes se unieron, rompiendo sus rutinas para ser parte de un movimiento que, más allá de las palabras, demostró la entereza de un pueblo que no está dispuesto a rendirse ni a aceptar decisiones que ignoran sus legítimos reclamos.

El sol parecía estar también de su lado, iluminando rostros decididos, muchos de los cuales llevaban consigo recuerdos dolorosos de una inseguridad creciente que Tacna no está dispuesta a soportar. Es que la paz y el orden son derechos básicos que los tacneños demandan sin más dilación, y este paro no fue solo una protesta, sino un juramento colectivo de proteger lo que les pertenece.

Congresista Esmeralda Limachi se puso la camiseta de Tacna

“No a Challapalca” no fue solo una consigna; fue una promesa de cuidar la ciudad y a sus generaciones. Fue un recordatorio de que Tacna se defiende unida y no está dispuesta a que su tranquilidad se vea vulnerada.

Desde tempranas horas de la madrugada, los vecinos comenzaron a llegar al centro. En cada paso se percibía el sentir de la gente, un sentimiento compartido de indignación, pero también de esperanza en la fuerza colectiva. Durante el recorrido, los rostros reflejaban la mezcla de coraje y firmeza de un pueblo que ha visto crecer los niveles de inseguridad y que hoy reclama atención y acciones concretas de las autoridades.

Entre los asistentes, se oían voces de madres y padres que temen por el futuro de sus hijos; de jóvenes que sueñan con una Tacna próspera y segura; de comerciantes que exigen poder trabajar en paz. “Queremos más protección para nuestros barrios, queremos que nos escuchen”, repetían los manifestantes al unísono.

La marcha fue pacífica, pero el mensaje fue claro y contundente. A lo largo del Paseo Cívico, resonaron los cánticos y discursos que rechazaban la presencia de una cárcel como Challapalca, que ha sido símbolo de preocupación para tantas familias. Las pancartas alzadas no solo pedían seguridad, sino dignidad, respeto y compromiso.

Al caer la tarde, el Paseo Cívico de Tacna quedó en silencio, pero la voz de su gente quedó retumbando. Este paro demostró que cuando Tacna exige, lo hace de pie, con una voluntad inquebrantable y con la certeza de que cada esfuerzo será en beneficio de las generaciones futuras.

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