Las protestas universitarias en apoyo a Palestina han puesto a prueba los límites de la libertad de expresión en Estados Unidos. La respuesta ha sido una campaña de intimidación por parte de líderes políticos y empresariales, con amenazas que van desde la deportación hasta el bloqueo de redes sociales.
Danny Shaw, profesor y activista de la Universidad de Nueva York, analiza esta ofensiva, calificándola como expresión de un sistema que solo produce «humillación colonial».
Recientemente en una nota recogida por The Washington Post, el expresidente Donald Trump, quien compite en la carrera presidencial para volver a la Casa Blanca, dijo en una reunión con sus potenciales patrocinadores y financistas de campaña que expulsaría del país a los estudiantes extranjeros que participan en las protestas estudiantiles. “Tan pronto como escuchen eso, se comportarán», afirmaba Trump.
La frase resonaba en la élite empresarial norteamericana. Ya el CEO de la Exxon Mobil, Darren Woods, amenazó a través de la cadena CNBC a quienes apoyaran dentro de los campus las protestas para pedir un alto al fuego en Gaza.
«No buscaríamos traer gente así a nuestra empresa y si esa acción o esas protestas reflejan los valores de los campus donde lo están haciendo, no estaríamos interesados en reclutar estudiantes de esos campus», expresaba Woods.
Esta campaña de intimidación y guerra psicológica para amedrentar a los estudiantes universitarios a todo lo largo y ancho del país que se proclama como referente mundial «de la libertad de expresión», alcanzó su cúspide con el acto de sinceridad de Antony Blinken durante su participación en un foro organizado por el McCain Institute a principios de mayo.
A propósito de la perdida en la «batalla por la narrativa» y el incremento de las protestas y el apoyo de estudiantes universitarios al pueblo palestino, Blinken no tuvo mejor idea que apelar al enemigo externo y no a las devastadoras consecuencias de los ataques de Israel en Gaza.
FUENTE: Sputnik
