Silvana Robles es señalada por todas las fuentes consultadas como la que vició su voto y permitió que el oficialismo obtuviera el mando del Senado.
El domingo pasado el ambiente era tenso en la sala Raúl Porras Barrenechea, la sede del Senado. “¡Esto ha sido una traición!”, gritaba Íber Maraví. Cuando Silvana Robles pasó frente a él, Maraví la sujetó del brazo y la espetó: “¡Esto ha sido una traición y la que ha traicionado has sido tú, Silvana!”.
“Íber, tú no puedes decir eso”, le respondió ella antes de retirarse. “Si te acusan de algo tan grave, la reacción natural es exaltarse, defender tu honor, ¿no?”, dice un senador que presenció la escena.
La reacción del senador por Huánuco Serafín Luján fue distinta. Era el único integrante del bloque opositor, aparte de Robles, que no había mostrado su papeleta en la primera votación. Sus colegas lo increparon mientras se preparaban para la segunda votación. Según otro testigo, Luján, avergonzado, antes de introducir el voto en el ánfora, abrió el papel “con todas sus fuerzas”.
Robles no desplegó por completo su hoja en la primera votación. “Me dio la impresión de estar atemorizada o asustada”, cuenta la senadora Juana Ticona, de Obras, quien estuvo cerca de la vasija y fotografió a varios colegas mientras exhibían sus votos.
Hasta los más dubitativos habían respetado el acuerdo de los grupos de oposición. Jorge Gavidia, de Buen Gobierno, admitió que había evaluado apoyar a la otra lista, la del fujimorismo, pero de haberlo hecho –dijo– lo hubiera comunicado antes a su bancada.
Una senadora opositora cuenta que en Renovación Popular parecían especialmente preocupados por romper el empate. No así en la bancada de Fuerza Popular. Según los testigos consultados, estaban tranquilos.
Moyano y Mesía se acercaron hasta las bancadas de oposición para comunicarles que, en caso de un nuevo empate, el voto dirimente lo tenía Fernando Rospigliosi. No hizo falta que el ejecutor del neofujimorato interviniera. Alguien le allanó el camino.
La derrota en el Senado dejó al bloque opositor con el control únicamente de la Cámara de Diputados. Mirtha Vásquez, senadora de Ahora Nación, considera que la Cámara Baja “conserva herramientas importantes, como la censura de ministros”. Tampoco cree que Fuerza Popular pueda contar permanentemente con el respaldo de Renovación Popular en la Cámara Alta.
César Holguín, diputado y vocero de Ahora Nación, reconoce que presidir la Cámara Baja es “una victoria limitada”, pero podría ser suficiente para controlar el gobierno. Advierte que podría producirse un entrampamiento si el Senado bloquea la agenda opositora y los diputados hacen lo mismo con las iniciativas oficialistas. “Si quieren resolver los problemas, discutiremos de cara al país y buscaremos acuerdos. No nos sumaremos a una continuidad de lo peor”, señala.
“Quienes están diciendo que hay un equilibrio de poderes, yo no sé qué equilibrio han recuperado. Es una vergüenza. La disputa era el Senado”, dice un senador de Juntos por el Perú.
Daniel Barragán, senador y vocero de Obras y amigo confeso del fujimorismo, pide superar el episodio y actuar con “madurez política”. Su bancada y Buen Gobierno suman doce votos que pueden inclinar futuras decisiones. Flavio Figallo, vocero de Buen Gobierno, aclara que las cuatro fuerzas opositoras alcanzaron un acuerdo puntual, no una coalición permanente. “Estamos aprendiendo a conocernos y seguramente mantendremos posiciones distintas en otros asuntos”, explica. La jornada del domingo, añade, estuvo marcada por “viejas y malas prácticas”.
En cuanto a Silvana Robles, no fue su primera vez. El 26 de julio del 2025, cuando José Jerí y José Cueto disputaron la presidencia del Congreso, la Bancada Socialista acordó viciar sus cinco votos y mostrarlos ante las cámaras. Dos integrantes de ese grupo sostienen que Robles se opuso y anunció que apoyaría a Jerí a cambio de presidir la Comisión de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos. Y por supuesto, a la hora de los votos, no mostró su papeleta.
“A ver, no me acuerdo si lo mostré, pero no voté por Jerí. No apoyo a la derecha y ellos lo saben”, dice Robles consultada por esta revista.
Una congresista que la conoce de cerca asegura que Robles no solía hacer vida parlamentaria. Y en varias oportunidades no se presentó en el pleno cuando había que votar leyes controvertidas o censuras.
No se apareció, por ejemplo, cuando se votó la modificación la definición de organización criminal, cuando se eliminó la detención preliminar sin flagrancia y se impidió investigar a partidos como organizaciones criminales.
Con su ausencia ayudó a blindar a Dina Boluarte en sus dos primeras mociones de vacancia y a José Jerí cuando se buscó censurar a la Mesa Directiva tras la muerte del activista Mauricio Ruiz Sáenz.
Sí se dejó caer por el pleno cuando se puso a votación por insistencia la ley que acortó los plazos de colaboración eficaz, cuando se votó la “Ley Soto” y la norma que impide incautar maquinaria utilizada para la extracción de minerales. Además de ir, votó a favor en todos los casos.
Robles renunció a Perú Libre en julio del 2023. Alegó que rechazaba la alianza del cerronismo con el fujimorismo para controlar la Mesa Directiva. “Perú Libre es una izquierda poco democrática”, declaró entonces. Intentó formar una bancada, fracasó y estuvo un año como no agrupada.
El 5 de julio del 2024 creó la Bancada Socialista junto con otros cuatro experulibristas. Un congresista cercano a Robles es testigo de las “muy pocas asistencias presenciales de Robles a la Comisión de Pueblos”. La misma fuente señala que hizo buenas migas con el fujimorismo cuando ocupó un cargo en la Mesa de Mujeres Parlamentarias, un espacio controlado por Fuerza Popular.
Su relación con el castillismo también siguió una ruta sinuosa. Robles juró como ministra de Cultura de Pedro Castillo dos semanas antes del golpe del 2022 y se abstuvo en la votación de la vacancia. Este año terminó como número dos de la lista al Senado de Juntos por el Perú. Según una fuente de JPP, Roberto Sánchez desconfiaba de ella y prefería a Betssy Chávez. La candidatura de Chávez se frustró cuando su madre y su abogado Raúl Noblecilla se inscribieron por Podemos Perú.
Robles, que aprovechó su condición de congresista para volverse caserita de Barbadillo, finalmente obtuvo respaldo del profesor chotano que la impuso como cuota junto a Íber Maraví, Víctor Cutipa y Jaime Quito.
La carrera política de Robles comenzó en Chanchamayo. Su padre, un antiguo militante de izquierda, la acercó a Perú Libre. Y Vladimir Cerrón la apadrinó políticamente.
Ella estudió enfermería técnica, se graduó como cirujano dentista en la Universidad Alas Peruanas y abrió una clínica. Una fotografía junto a Cerrón en su consultorio retrata la cercanía de aquellos años. Entre 2019 y 2021 ocupó un cargo directivo en la Red de Salud de Chanchamayo, dependiente del Gobierno Regional de Junín.
Llegó al Congreso en 2021 con el número cinco de Perú Libre. Se estrenó contratando en su despacho a Omar y Marita Alejos Mata, hermanos de su expareja.
Sobre Robles pesan además testimonios y documentos que describen recortes de sueldo a sus trabajadoras. Flor Canto García cuenta a esta publicación que fue aportante de su campaña. Cuando salió electa la excongresista la contrató para trabajar de forma virtual en su despacho. Pero Robles le exigió la mitad de su remuneración, alrededor de cinco mil soles. Canto sólo permaneció un mes.
Esta publicación tiene imágenes de transferencias bancarias, audios y conversaciones de WhatsApp que muestran que dos trabajadoras debían entregar cada mes dos mil soles de sus remuneraciones a Robles.
El 18 de diciembre del 2024 Mirtha Huamanyauri, entonces trabajadora de la Bancada Socialista y anteriormente vinculada al despacho de Robles, transfirió dos mil soles a Edith Meza Inga, secretaria de la congresista. Luego le escribió por WhatsApp.
-“Edicita, holi”.
-“Ya le dije a la doctora que me depositaste. Como todos los meses”, respondió Meza.
En varios mensajes, la congresista le pide a su secretaria que los depósitos se hagan a la cuenta de la esposa de Arturo Cárdenas Tovar, alias “Pinturita”, entonces prófugo y hombre de confianza de Vladimir Cerrón.
La senadora aseguró a esta publicación que los depósitos correspondían a una “actividad benéfica” organizada por la esposa de Cárdenas y que posteriormente devolvió los dos mil soles a cada trabajadora.
“Los que me conocen saben que yo ayudo bastante (…) Hay meses donde yo me he quedado sin sueldo porque tengo seis referidos de comunidades indígenas en Lima y no tienen ropa, ni zapatos, ni nada”, dice Robles a esta publicación.
En marzo del 2025 su exempleada Edith Meza le envió una carta notarial para exigirle la devolución de 75,500 soles.
“Si quiere denunciarme, que me denuncie, ya no tengo miedo a nada, me iré a Estados Unidos con mi hija. Ya avancé con la visa (…) Que reciba el dinero y desaparezca de mi vida”, escribió Robles sobre sus cuitas con Meza a uno de sus asesores.
Este año, en plena campaña electoral, Meza negó que ella fuera la autora de la carta notarial. Tardó un año en decir que el documento era apócrifo.
En febrero del 2023 Robles rechazó tomar la licencia de maternidad que le correspondía porque temía dejar de cobrar los bonos extraordinarios del Congreso. “No quiero la licencia. Me mantendré ocultita en mi choza de Chanchamayo”, escribió por WhatsApp.
Entre noviembre del 2023 y noviembre del 2024 viajó siete veces a Brasil para asistir a clases presenciales de una maestría en Odontología. “Medio Congreso estudia y muchos en el extranjero. Mientras cumplas tus funciones no hay inconveniente”, dice a esta publicación.
Cuando entró al Congreso, el 2021, declaró un patrimonio de S/41,409. En su última declaración, antes de salir electa senadora, su patrimonio era de S/853,048, un aumento de 1,960 por ciento. En abril del 2024 adquirió con una hipoteca un departamento en Lince valorizado en S/404,000. Al año siguiente compró a crédito una camioneta Toyota Fortuner de 54,000 dólares.
El trasfuguismo no es su única virtud. La capacidad de multiplicar su fortuna haría envidiar al mismísimo Midas.
PUBLICADO EN EDICIÓN 793, AÑO 17 – 31-07-2026 DE LA REVISTA HILDEBRAND EN SUS TRECE
