Uncategorized

Balcázar en Palacio: Congreso con baja aprobación elige nuevo presidente

Lima volvió a confirmar lo que en regiones se siente desde hace años: el poder en el Perú ya no se decide en las urnas, sino en el hemiciclo. Tras una votación marcada por negociaciones de último minuto, el congresista José María Balcázar asumió la Presidencia de la República por sucesión constitucional, luego de ser elegido titular del Congreso.

No hubo fiesta democrática. Hubo cálculo político.

La salida de José Jerí —precedida por una crisis institucional que profundizó la fractura entre el Ejecutivo y el Legislativo— terminó convirtiéndose en otro episodio del ciclo de inestabilidad que arrastra el país desde 2016. Y ahora, el nuevo jefe de Estado no llega por voto popular, sino por aritmética parlamentaria.

Un presidente sin mandato ciudadano

Balcázar asume en un escenario adverso:

  • Un Congreso con niveles de desaprobación históricos.

  • Regiones que reclaman inversión y descentralización real.

  • Un sur andino que no olvida las protestas, las muertes y la sensación de abandono.

En ciudades como Juliaca, Puno o Cusco, el cambio de nombres en Lima no necesariamente significa cambio de rumbo. El problema no es solo quién gobierna, sino cómo y para quién gobierna.

Continuidad del modelo congresal

El nuevo mandatario llega desde el mismo Parlamento que ha sido señalado por blindajes, pugnas internas y reformas a medida. Su legitimidad dependerá menos del protocolo de juramentación y más de su capacidad para:

  • Garantizar estabilidad sin represión.

  • Convocar a elecciones transparentes en 2026.

  • Reconstruir puentes con gobiernos regionales.

  • Frenar la percepción de que el Congreso gobierna para sí mismo.

Si su gestión se percibe como continuidad de acuerdos de cúpula, su margen de maniobra será corto. Muy corto.

El sur observa

En el sur del país —donde la crisis política golpea con mayor fuerza económica y social— la pregunta no es quién ganó la votación, sino si cambiará algo en la vida cotidiana: empleo, obras paralizadas, inseguridad, minería informal, abandono del agro.

La presidencia de Balcázar empieza con un reto mayor que cualquier discurso: demostrar que no es solo el resultado de una correlación de fuerzas en el Congreso, sino una oportunidad para recomponer la frágil institucionalidad peruana.

Porque en el Perú de hoy, cada sucesión suma desgaste. Y la paciencia ciudadana ya no es infinita.


Si quieres, puedo hacer una versión aún más dura y confrontacional, o una con enfoque específico en el sur andino (Puno, Cusco, Arequipa), más al estilo editorial de investigación regional.

Leave a Comment

La plataforma informativa VISION MACROSUR